
Hace unos días hice un trato con mi amigo Hora Ferreyra. Él me prestaba esta foto y yo le prestaba un texto mío. Así es que acá estoy, como en los viejos tiempos del Fotolog, poniéndole foto a lo que escribo, cosa que últimamente vengo haciendo en mi blog. Gracias Hora por cederme la foto!
“Quiero verte otra vez”. Me parece una de las frases más tiernas del mundo, y no sé por qué escrita en un simple mensaje de texto me conmueve de esta forma (¿Qué pensaría el abuelo Tata de lo que acabo de escribir?), los tres puntos suspensivos finales deben tener algo que ver. Me suenan como a impotencia, a esos momentos de desesperación que le agarran a uno, de ganas de ver al otro sin poder decirlo quizás. No es mi caso, por suerte. Yo lo dije ya, y no me voy a cansar de decirlo. Quiero verte otra vez. Hasta pido fotos prestadas para decirlo de todas las formas que se me ocurren. Qué cosa para decir ¿no? Quiero verte otra vez. Me gusta mucho poder verte. A mí también.
No puedo evitar mirar la foto y que en mi cabeza suene “Hymn to the sea”, que vendría a ser la banda sonora de lo que esta foto y este texto quieren decir, por más que hasta ahora no haya dicho nada más que boludeses:
Este blog me agarró más impulsiva que nunca. Escribo en el momento, sin pensar en las consecuencias de lo que estoy escribiendo. El post anterior dice “Cómo te gusta perderme”, y en este le grito al mundo que quiero verte otra vez. Cualquiera puede pensar, y con mucha razón tal vez, que estoy más loca que nunca. Pensarán también que jamás fui tan incoherente como ahora. Lo cierto es que realmente no me importa lo que la gente piensa de mí. Después de todo ¿quién es la gente?
Y bueno, el amor en mí es así. Soy impulsiva, ansiosa y boluda. Reacciono. Espero, no espero y desespero. Reflexiono y entiendo. Y quiero verte otra vez. Entonces espero.
El amor me hace decir boludeses, incoherencias y malas palabras.






